En las ciudades flamencas el tema del chocolate y los dulces es asunto serio. No podrás escapar; el aroma, los escaparates, un transeúnte a bocados con un gofre como si se acabara el mundo. Porque sí, un gofre comprado en un pequeño puesto y cargado hasta arriba de fresas, nata y chocolate está muy bueno, pero si le unimos el placer de estar sentados en un local con encanto la experiencia será completa. Hemos recorrido Brujas y Gante en busca de pequeños y coquetos lugares, desde el sueño de una niña convertido en tienda hasta el clásico y enorme gofre de Max. Estas son nuestras direcciones para caer en la dulce tentación. No intentes evitarlas.
MAX CAFÉ – Goudenleeuwplein 3 – Gante
Dicen que nobleza obliga. En Max llevan desde 1839 dignificando al gofre. Tras seis generaciones de familia Consael es Yves es el que ha tomado los mandos de la encimera, todavía de gas, para elaborar hasta 12 tipos de gofre. Son tan ricos que se pueden comer solos, pero la lista de posibles acompañamientos es tan apetitosa que dudo que alguien se pueda resistir a cubrirlo con algún topping, chocolate y nata.
La decoración data de inicios del siglo XX, con enormes espejos y fotografías de época colgadas en las paredes. El olor a galleta recién horneada hará que no te puedas levantar de la silla.


SUKERBUYC – Katelijnestraat 5 – Brujas
Hablar de calidad en confitería y chocolates en la ciudad de Brujas es hacerlo de Sukerbuyc. Cuando iniciaron su actividad, hace más de treinta años, moldeaban con mimo 25 kilos de chocolate a la semana. Hoy en día no han perdido el tacto con el chocolate, pero ya se eleva a una tonelada semanal el que pasa por sus manos. El obrador es también tienda y uno de sus productos estrella es una caja comestible con un surtido de bombones en su interior. Cuando preguntas por alguna de las recetas te responden con un guiño: «Secreto familiar».
DE PROEVERIE – Katelijnestraat 5 – Brujas
Si no puedes esperar a probar los dulces y bombones de Sukerbuyc, sólo tienes que cruzar la acera. Enfrente de la tienda tienen este local con ínfulas inglesas donde sirven todo tipo de tentaciones. No debes irte sin probar el chocolate a la taza, servido desde un pequeño cuenco de amargo y concentrado chocolate y aliviado con leche hasta completar la taza. Para hacer compañía, pastel de queso, de manzana o su sublime carlota de fresas.



JULIE’S HOUSE – Kraanlei 13 – Patershol – Gante
La propietaria recibió como regalo, cuando contaba con seis años, una casa de muñecas con una inscripción en la parte superior: La casa de Julie. En ese momento se empezó a gestar un sueño, que se completó con su temprana afición por preparar ducles y pasteles. Está en el barrio Patershol, al lado del castillo Gravenstein y a orillas del Leie. Su interior, es en efecto, propio de una elegante casa de muñecas. Pero lo que importa son las deliciosas tartas y cupcakes –algún día discutiremos sobre lo que yo creo que son magdalenas de toda la vida¬– que sirve en el plato. Si pides la tarta de crème brulée con ruibarbo o la de speculoos con chocolate blanco, tendrás la sensación de estar cayendo en pecado capital.
TEMMERMAM – Kraanlei 76 – Gante
Una pequeña y coqueta tienda en los bajos de una casa con un intersante bajorrelieve que representa las obras de misericordia. Ha popularizado dulces como los mokken, los knopkes y los cuberdons, conocidos como naricitas por su forma. Los cuberdons, que están preparados con goma arábiga y jugo de frambuesa, hacen las delicias de niños y no tan niños. La lista de especialidades se completa con ruitjes, poepkes, kruiskes, kloefkes o zure tuutjes, pero con esos nombres mejor dejarse guiar por la vista y el olfato.
YUZU – Walpoortstraat 11a – Gante
Nicolas Vanaise se ha salido de la senda de la chocolatería clásica de Flandes. Cada mañana, a partir de las cinco, elabora sus creaciones en su propia casa sin ser capaz de atender la enorme demanda. Busca su inspiración en Japón para dotar a sus bombones de una filosofía zen. Caligrafía sobre ellos, mezclas imposibles de sabores y texturas, rellenos que sorprenden. Si te gusta caminar fuera de los circuitos habituales y probar cosas diferentes, Yuzu tiene que ser un lugar de paso obligatorio.


Leave a Comment